El Telescopio del Tiempo

¿Qué es el Astroturismo?... ya te adelantamos que no es viajar al espacio.
Imagina por un momento que eres uno de esos dos pequeños exploradores que aparecen en la imagen. A tu lado, tu amigo ajusta el Telescopio del Tiempo. No es un telescopio cualquiera; es un ojo que puede ver lo que ya no existe.
Esta es la historia de por qué, cada vez que miras al cielo, estás leyendo el diario del universo:
El mensajero más veloz (pero no instantáneo) En nuestro cuento, el protagonista es el fotón, una pequeña partícula de luz. El fotón es el cartero más rápido que existe, viajando a la increíble velocidad de unos 300.000 km/s. Sin embargo, el universo es tan absurdamente grande que, para el fotón, cruzarlo es como para nosotros cruzar un océano a nado.
Cuando miras una estrella que está a 100 años luz, estás viendo fotones que salieron de allí hace un siglo. Ese rayo de luz ha estado viajando por el vacío oscuro desde antes de que tus abuelos nacieran. Al llegar a tu telescopio, te trae una "foto" de cómo era esa estrella en aquel entonces.
El "Álbum de Fotos" Cósmico. Como dice el cartel de la imagen: "Las estrellas nos muestran el pasado". Si tuvieras un telescopio lo suficientemente potente y te alejaras mucho de la Tierra, podrías elegir qué capítulo de nuestra historia ver:
· A 80 años luz: Verías el mundo en plena Segunda Guerra Mundial.
· A 500 años luz: Verías a Cristóbal Colón llegando a América.
· A 65 millones de años luz: Es lo que muestra la ilustración. Verías un mundo cálido, lleno de helechos gigantes, volcanes activos y, por supuesto, a los dinosaurios.
Para un observador a esa distancia, los dinosaurios no son "prehistoria"; son el presente, porque su luz es la que acaba de "entregar el correo".
Una máquina del tiempo real. En el fondo, la astronomía es la única ciencia que no puede estudiar el presente. Todo lo que vemos en el espacio ya sucedió. Los astrónomos son arqueólogos de luz; excavan en las profundidades del espacio para encontrar los restos de las primeras galaxias que se encendieron poco después del Big Bang.
Mirar por ese telescopio es comprender que el cielo no es una imagen estática, sino una película que se reproduce a diferentes velocidades dependiendo de qué tan lejos miremos.
Si una estrella que ves hoy en el cielo explotara en este mismo instante, podrías seguir pidiéndole deseos todas las noches durante años, o incluso siglos, sin saber que ya ha desaparecido.
